Dos gazpachos para el sentido común

EL ÁRBOL

Libertad y Diversidad dibujan su árbol genealógico. El tipo de árbol no importa, ni si es de hoja caduca o perenne, si da flores y frutos o es ornamental. Pero sí hacia dónde sopla el viento. Cuando la brisa mece con suavidad las ramas del árbol, Libertad y Diversidad son hermanas. Si hay un poco de ventisca juguetona, son pareja y cuando el tiempo está calmado y aprieta el calor, son madre e hija. En ocasiones soplan huracanes, y se forman remolinos que agitan las hojas con fuerza. Entonces se convierten en primas lejanas, de esas que solamente se conocen porque coincidieron en alguna celebración familiar. Al terminar el árbol, Libertad y Diversidad se sientan junto al tronco y lo observan. Poco a poco, la tierra las va bebiendo, y se funden con ella hasta que su esencia pasa a formar parte de las raíces.

(Relato narrado en el programa “La acera de enfrente” de Radio Jove Elx)

 

 

Y NO TE OLVIDES DE FORGES

El hombre que dibuja, se sienta a esperar y mientras, observa. Lleva su rotulador en la mano porque nunca se sabe cuándo lo va a necesitar. Y entonces empieza a pasar gente, gente que pasea en silencio, así que le quita la capucha al rotulador y empieza a hacer trazos: un par de gafas por aquí a ese que parece no saber bien por dónde camina,…, una cama por allá, para aquellla que piensa mejor en horizontal y mirando al techo,…, una isla desierta para quienes desean alejarse de todo pero lo echan de menos al instante,…, un par de abuelas con pañuelo, que siempre aportan una visión fresca de la vida. Cuando la gente empieza a ser consciente de esos trazos, comienza a reír, y le piden más y más trazos al dibujante, porque quieren reír y quieren reír porque saben que el humor es algo serio, muy pero que muy serio, tanto, que si añades una cucharadita de buenas viñetas a tu desayuno diario, tu tracto intestinal mejorará automáticamente. Comprobado.

Share

Sorbitos 2

ÉTER Y GASAS
Entre la lluvia afilada y el fango pegajoso, sus manos, inútilmente protegidas con unos guantes transparentes, rescatan una muñeca semienterrada donde hasta hace unas horas estaba el cadáver. Es vieja, está hecha de cartón y su cara desfigurada le mira atemorizante. Los gusanos acampan dentro de su cabeza, enredados en su pelo muerto, antes rubio. Se mueven discretamente mientras comen los restos de lo que fuera un vestido de flores. Él, con bata, lupa y linterna, trabaja afanoso, entre la responsabilidad de ayudar a resolver el drama ocurrido y el placer que le reporta la simple observación de un mundo en miniatura, tan pequeño como poderoso.

CORTE Y CONFECCIÓN
El barbero frustrado que heredó la sastrería de su padre,…, nunca le coge los bajos a alguien que sufra alopecia,…, cose mal los botones de quien se hizo la depilación facial,…, y cuentan por el barrio que, más de una vez, ha olvidado alfileres -por casualidad- en las camisas de aquel que vive debajo de un peluquín.

POSTRE Y CAFÉ
El postre no le sentó bien; el café, peor. ¿Una mesa maldita? Si lo llega a saber pide medio menú. Igual, ahora, solo estaría medio muerto.

Share

Sorbitos 1

PIRU-L-ETA
Con una pirueta, la L se dejó caer en el caramelo hirviendo, y atrapada en un remolino rojo sintió que su corazón se volvía dulce y caduco. Solo una buena caries podría salvarle la vida.

PES(C)ADILLA
La pescadilla se resbaló, se escurrió y culebreó por el torrente de agua salada, hasta que la C salió disparada. Entonces, cocinó su última pesadilla.

CALABA/OZA
La cocinera atravesó la calabaza con el cuchillo y al hacerlo, le cortó sin querer el rabito a la “a”. Miró a su alrededor: oscuridad, frío, ratas y mucha humedad. Otra vez encerrada.

Share

Picatostes 6

LÁGRIMA
El joven al que le empieza a salir la barba, juega con las palabras y cuenta con los dedos. Quiere presentar su novela a un concurso y para depositarla, tiene que montar en un tren, precisamente en ese que tiene enfrente pero al que no se atreve a subir, pues la timidez le puede. Se acerca y se aleja en un baile sin música, hasta que del mismo vagón baja la mujer que llora solo por el ojo izquierdo, porque el otro es mucho más risueño. Intrigado por las lágrimas que la mujer pueda haber dejado dentro del vagón, el hombre sube por fin. Allí se encuentra con una gota suspendida en el aire, una gota que nació sudor, que quiso ser lluvia y que terminó por lanzarse al vacío desde una mejilla.

PARAÍSO
Los pies se balancean rozando la planta descalza sobre la hierba recién regada Read more

Share

Picatostes 5

EL MEJOR
El niño que fantasea con ser el mejor silbador del mundo, sale de su casa. Enfila escaleras abajo y llega al cuarto piso imaginando que recibe una llamada de la Federación Nacional de Silbadores para concursar en su próximo campeonato. Sigue restando escalones, continua silbando y su ilusión le lleva, en la segunda planta, a recibir el Oscar a la Mejor Canción Original Silbada del año. Cuando sus pies alcanzan el piso número 1, ya se ha dibujado en la portada del New York Whistle como uno de los talentos silbadores más jóvenes del siglo XXI, y al abrir la puerta de la calle, una invisible avalancha de fans se echa sobre él para corear sus mejores melodías. En el camino al colegio, los silbidos se vuelven imperceptibles entre el tráfico, aunque él puede seguir escuchándolos perfectamente en su mente. Él y ese pájaro que se atusa el plumaje sobre la rama de un árbol enclenque, y que se queda petrificado al identificar en los silbidos un ancestral acento que su especie, hace ya tiempo, creyó perdido para siempre.

MUCHA TELA Read more

Share

Picatostes 4

NARANJO
La paciente ingresada que, por su enfermedad, no puede comer naranjas, siempre las pide de postre. Desde la cocina del hospital le llegan cada día en la bandeja y ella, las va colocando en hilera junto a la ventana. Una más, solamente una más y el árbol que imagina a través de los cristales, acabará por hacerse real.

ONANISMO Read more

Share

Picatostes 3 (de turrón)

DOS OSOS
Dos osos se abrazan en un sofá. Uno es peludo; el otro también. Uno es gordito; el otro un poco más. Les gusta la miel, rascarse la espalda uno a otro y las camisas de cuadros. Les preocupa el cambio climático, la caza furtiva y los circos pasados de moda. Son omnívoros, aunque saben bien qué les gusta y a quién prefieren comerse. Por eso se abrazan. Porque aman, sin ser de peluche. Porque son bellos, sin ser una Barbie. Porque se endulzan la vida, sin ser ositos de goma.

DE NUEVO
El amnésico obligado a reconstruir su vida, deshace el puzzle, desmonta el mueble y derrite el cubito. Ya está listo para comenzar de nuevo.

ARDILLA Read more

Share

Picatostes 2

(R)EVOLUCIÓN
El reparador de juguetes no tiene pilas nuevas para el dinosaurio, así que termina de coserle la cola al dragón y reanuda el juego.

TAPONES Read more

Share

Picatostes 1

HOSTAL TOKYO
El cuerpo todavía caliente. Su larga melena negra alfombrando el suelo, antes gris, ahora rojo. Y la cabeza -separada del cuerpo- piensa. Se pregunta por el motivo que le llevó a decidir quedarse en aquel hostal. Y se ofusca. Le enfurece la evidencia de que ya nunca podrá reclamarle a la agencia de viajes la devolución del importe por publicidad engañosa.

PENSIÓN TOKYO Read more

Share

Tropezones 5

MAMIHLAPINATAPAI uno
La mujer del séptimo, sacude cada mañana las sábanas por la ventana que da a la plaza. Las agita para airearlas y su olor se deja ir, flotando entre despertadores vecinos. Otra mujer -desde la ventana de su cocina en un cuarto piso que da a la misma plaza- observa la sábana. Primero ve un fantasma, el del prejuicio y el miedo, que la envuelve hasta hacerle dudar de lo que su cuerpo le dice y su deseo le reclama. Luego, el fantasma se vuelve bandera blanca, justo cuando el olor de ella se cuela dentro de su taza de café. Y se rinde ante la evidencia de quien es, y se siente en paz, por fin, con la decisión que siempre quiso tomar.

MAMIHLAPINATAPAI dos Read more

Share