Archive for Virginia Rodríguez Herrero

4 viejas y pico

Sentadas alrededor de una mesa, cuatro viejas celebran el 80 cumpleaños de la más joven. Se han reunido en su pub favorito, The Bridge, un día de verano inaudito en el que el calor se hace insoportable y el maquillaje no es más que una pésima decisión. La homenajeada preside la mesa, al lado de un globo púrpura y dorado que permanece elevado por el helio y amarrado al suelo gracias a un contrapeso. Su brillo y contoneo atrae el deseo de un niño que come en la mesa de al lado, pero la mirada de la cumpleañera le hace olvidar que aquello sea un posible juguete para él. Y así, las viejas continúan con su celebración.

Tal y como marca la tradición, cada una le regala un cuento a la que gana un año más, de modo que se reparten los turnos entre los platos del menú…

Primer plato

Ella era toda una experta en elegir el mejor sitio de la carretera para que alguien sintiera piedad por la autoestopista y decidiera recogerla. Nunca se equivocaba de coche, de día ni de perfil, y siempre terminaba por hacer un trabajo limpio. Su seguridad era, sin duda, una de sus claves y ese rostro suyo, entre desvalido y amigable, un boleto ganador. Read more

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Tres brindis

AGUA

Primer brindis. La imaginación viene a cenar y llega justo antes del postre. Se sienta al lado de una espectadora de rostro indefinido, que observa la obra sin mostrar ni verdadero placer ni sincero espanto. Su neutralidad expresiva resulta todo un reto para el actor, que pasa junto a ella y le susurra unas palabras a la nuca que forman parte del guion,…, y para la actriz, que se sienta a su lado y alza la copa esperando un gesto mimético en respuesta.

En esta obra de teatro no hay escenario ni patio de butacas, no hay fronteras donde refugiarse. Quien mira y escucha, tal vez, esté actuando y quien actúa, tal vez, simplemente vive. Los papeles se intercambian, se mezclan, se afectan y se contagian de imaginación. Y la imaginación se termina el postre mientras la Celestina propone un brindis.

MOSTO

Segundo brindis. Read more

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1818

MARY

Dio por finalizada su criatura, su monstruosa criatura. La última palabra escrita dejó una gruesa gota de tinta que traspasó el papel. Ella lloraba, emocionada por la historia gestada y parida. O es posible que, simplemente, la ceniza con la que el volcán Tambora trataba de hablarle a miles de kilómetros, le entrara en los ojos.

FRANKENSTEIN

Las niñas que ven Frankenstein en el cine, saben que los monstruos existen. Y quieren jugar con él. ¿Quién soy yo?, se pregunta desde el otro lado de la pantalla. Ellas le dan la mano y se lo llevan hacia las colmenas. Saben que las abejas no le harán ningún daño y confían en que, gracias a él, podrán encontrar en medio del enjambrado caos sonoro, ese dulce orden geométrico que tanto necesitan. ¿Quién soy yo?, les vuelve a preguntar…

VICTOR

El científico huyó: sin maleta y sin responsabilidad. Y al cerrar la puerta del laboratorio, se olvidó el apellido dentro.

PROMETEO

Prometeo apagó el fuego y encendió el ordenador. Se buscó en Wikipedia y editó el contenido: ya nada volvería a ser igual sin Stephen.

(Microrrelatos nacidos al calor del 200 aniversario de la publicación de la novela Frankenstein, de Mary Shelley)

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Gazpachas

PARAÍSO

Los pies balanceándose, rozando la planta descalza sobre la hierba recién regada. La mujer se relaja, después de un intenso día de trabajo para sacar adelante la nueva cosecha y saborea a pequeños sorbos la sidra, que sabe a paraíso. El dulzor y las burbujas se mezclan en su garganta y mientras el líquido se va integrando en sus venas, observa el horizonte. Los manzanos se pierden en el límite de su mirada, serpenteando al son del viento, y la fruta, roja, rosácea y verde, se contonea con picardía. El intenso olor de las costillas a la brasa le avisan de que ya es hora de cenar.

Eva: ave libre, mujer feliz.

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Dos gazpachos para el sentido común

EL ÁRBOL

Libertad y Diversidad dibujan su árbol genealógico. El tipo de árbol no importa, ni si es de hoja caduca o perenne, si da flores y frutos o es ornamental. Pero sí hacia dónde sopla el viento. Cuando la brisa mece con suavidad las ramas del árbol, Libertad y Diversidad son hermanas. Si hay un poco de ventisca juguetona, son pareja y cuando el tiempo está calmado y aprieta el calor, son madre e hija. En ocasiones soplan huracanes, y se forman remolinos que agitan las hojas con fuerza. Entonces se convierten en primas lejanas, de esas que solamente se conocen porque coincidieron en alguna celebración familiar. Al terminar el árbol, Libertad y Diversidad se sientan junto al tronco y lo observan. Poco a poco, la tierra las va bebiendo, y se funden con ella hasta que su esencia pasa a formar parte de las raíces.

(Relato narrado en el programa “La acera de enfrente” de Radio Jove Elx)

 

 

Y NO TE OLVIDES DE FORGES

El hombre que dibuja, se sienta a esperar y mientras, observa. Lleva su rotulador en la mano porque nunca se sabe cuándo lo va a necesitar. Y entonces empieza a pasar gente, gente que pasea en silencio, así que le quita la capucha al rotulador y empieza a hacer trazos: un par de gafas por aquí a ese que parece no saber bien por dónde camina,…, una cama por allá, para aquellla que piensa mejor en horizontal y mirando al techo,…, una isla desierta para quienes desean alejarse de todo pero lo echan de menos al instante,…, un par de abuelas con pañuelo, que siempre aportan una visión fresca de la vida. Cuando la gente empieza a ser consciente de esos trazos, comienza a reír, y le piden más y más trazos al dibujante, porque quieren reír y quieren reír porque saben que el humor es algo serio, muy pero que muy serio, tanto, que si añades una cucharadita de buenas viñetas a tu desayuno diario, tu tracto intestinal mejorará automáticamente. Comprobado.

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Sorbitos 2

ÉTER Y GASAS
Entre la lluvia afilada y el fango pegajoso, sus manos, inútilmente protegidas con unos guantes transparentes, rescatan una muñeca semienterrada donde hasta hace unas horas estaba el cadáver. Es vieja, está hecha de cartón y su cara desfigurada le mira atemorizante. Los gusanos acampan dentro de su cabeza, enredados en su pelo muerto, antes rubio. Se mueven discretamente mientras comen los restos de lo que fuera un vestido de flores. Él, con bata, lupa y linterna, trabaja afanoso, entre la responsabilidad de ayudar a resolver el drama ocurrido y el placer que le reporta la simple observación de un mundo en miniatura, tan pequeño como poderoso.

CORTE Y CONFECCIÓN
El barbero frustrado que heredó la sastrería de su padre,…, nunca le coge los bajos a alguien que sufra alopecia,…, cose mal los botones de quien se hizo la depilación facial,…, y cuentan por el barrio que, más de una vez, ha olvidado alfileres -por casualidad- en las camisas de aquel que vive debajo de un peluquín.

POSTRE Y CAFÉ
El postre no le sentó bien; el café, peor. ¿Una mesa maldita? Si lo llega a saber pide medio menú. Igual, ahora, solo estaría medio muerto.

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Sorbitos 1

PIRU-L-ETA
Con una pirueta, la L se dejó caer en el caramelo hirviendo, y atrapada en un remolino rojo sintió que su corazón se volvía dulce y caduco. Solo una buena caries podría salvarle la vida.

PES(C)ADILLA
La pescadilla se resbaló, se escurrió y culebreó por el torrente de agua salada, hasta que la C salió disparada. Entonces, cocinó su última pesadilla.

CALABA/OZA
La cocinera atravesó la calabaza con el cuchillo y al hacerlo, le cortó sin querer el rabito a la “a”. Miró a su alrededor: oscuridad, frío, ratas y mucha humedad. Otra vez encerrada.

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Picatostes 6

LÁGRIMA
El joven al que le empieza a salir la barba, juega con las palabras y cuenta con los dedos. Quiere presentar su novela a un concurso y para depositarla, tiene que montar en un tren, precisamente en ese que tiene enfrente pero al que no se atreve a subir, pues la timidez le puede. Se acerca y se aleja en un baile sin música, hasta que del mismo vagón baja la mujer que llora solo por el ojo izquierdo, porque el otro es mucho más risueño. Intrigado por las lágrimas que la mujer pueda haber dejado dentro del vagón, el hombre sube por fin. Allí se encuentra con una gota suspendida en el aire, una gota que nació sudor, que quiso ser lluvia y que terminó por lanzarse al vacío desde una mejilla.

PARAÍSO
Los pies se balancean rozando la planta descalza sobre la hierba recién regada Read more

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Picatostes 5

EL MEJOR
El niño que fantasea con ser el mejor silbador del mundo, sale de su casa. Enfila escaleras abajo y llega al cuarto piso imaginando que recibe una llamada de la Federación Nacional de Silbadores para concursar en su próximo campeonato. Sigue restando escalones, continua silbando y su ilusión le lleva, en la segunda planta, a recibir el Oscar a la Mejor Canción Original Silbada del año. Cuando sus pies alcanzan el piso número 1, ya se ha dibujado en la portada del New York Whistle como uno de los talentos silbadores más jóvenes del siglo XXI, y al abrir la puerta de la calle, una invisible avalancha de fans se echa sobre él para corear sus mejores melodías. En el camino al colegio, los silbidos se vuelven imperceptibles entre el tráfico, aunque él puede seguir escuchándolos perfectamente en su mente. Él y ese pájaro que se atusa el plumaje sobre la rama de un árbol enclenque, y que se queda petrificado al identificar en los silbidos un ancestral acento que su especie, hace ya tiempo, creyó perdido para siempre.

MUCHA TELA Read more

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Picatostes 4

NARANJO
La paciente ingresada que, por su enfermedad, no puede comer naranjas, siempre las pide de postre. Desde la cocina del hospital le llegan cada día en la bandeja y ella, las va colocando en hilera junto a la ventana. Una más, solamente una más y el árbol que imagina a través de los cristales, acabará por hacerse real.

ONANISMO Read more

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