Archive for Segunda etapa del gazpacho

Tropezones 3

EL ESPIGADOR
El espigador que recorre la ciudad montado en su bicicleta, toma un nuevo contenedor como hito de otra parada en su camino. Mientras introduce medio cuerpo, el contenedor parece estar pensando si engullirlo o no, y otra vez le perdona la vida. Un trozo brillante de chapa y un casco con plumas plateadas que alguien arrojó tras el desfile la noche anterior le cubren de gloria, y retoma su rumbo mientras cabalga por las calles sintiéndose, solo por esta vez, inmortal.

SIN PALABRAS
La mujer que no tiene el don de la palabra, barre. Adora la disciplina y la discreción, así que barre siempre de izquierda a derecha y nunca más tarde de las ocho. Barre y al barrer, las palabras que nunca ha llegado a pronunciar, se las lleva la escoba. Barre y al barrer, las palabras que quiso decir y al final fueron cambiadas por otras más rápidas, se enredan con la pelusa. Barre y al barrer, las palabras jamás pensadas por poco apropiadas, van directas al recogedor. Barre y al barrer, las palabras repetidas rebotan en el suelo y vuelven a meterse en sus bolsillos. Bolsillos de tortuga anciana que llena su caparazón de palabras mudas, pequeñas, escogidas.

SECRETO
El médico radiólogo que mira a la gente por dentro, sabe que nadie más puede ver lo que sus ojos captan: que en su interior, ningún ser humano podrá ser nunca totalmente vegetariano.

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Tropezones 2

¡QUÉ RUIDO!

La coleccionista de ruidos espera con impaciencia a que llegue el paquete. Este contiene una docena de ladrillos que le han enviado desde el último festival de música al que ha asistido. Allí, ha presentado sus creaciones más recientes y está radiante con el resultado. Mira la hora por quinta vez en diez minutos y, como era de esperar, el reloj no ha avanzado más de lo debido.

La coleccionista de ruidos vive entre algodones, literalmente hablando. No debe permitirse tocar, arañar ni tan siquiera rozar cualquier superficie, objeto o ente con el que tenga posibilidad de cruzarse en sus quehaceres caseros; si así ocurre -y en ocasiones ocurre-, ello puede provocarle un estado de éxtasis inmediato que despierta su creativa obsesión crónica por la composición de ruidos. Ante tamaño diagnóstico Read more

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Tropezones 1

MOVIMIENTO VECINAL
El fantasma de la calle del Abeto nº 34, pasa las noches colándose en casa ajena para besar en la mejilla a quien duerma en ese momento. Así mantiene despistado al vecindario pues ya sea en la cola del pan o tomando el aperitivo, no hay día que alguien no comente esa extraña sensación a altas horas de la madrugada cuando una humedad -entre placentera y desconcertante- le hace despertar.

Esa mañana el sorprendido será el fantasma cuando dejen en la puerta de la casa que habita en soledad un retrato, un retrato a color, más concretamente un retrato a color de una mujer, una mujer que no conoce. A partir de entonces, toda la calle del Abeto duerme de un tirón, todos menos la mujer del retrato. Un retrato sellado de besos.

LAS MEJORES VISTAS
La joven cineasta que viaja por la isla buscando localizaciones para su primera película, pone todo su empeño en ser amable con los lugareños: prueba su comida, se interesa por su idioma y pregunta acerca de sus tradiciones, y es que todo es poco para conseguir mantener contento y apaciguado al volcán que gobierna la isla. Hasta que llega la hora de la cena.

Cuando le sirven la sopa y antes de que pueda introducir por segunda vez la cuchara en el bol, una cuchara ajena dirigida por una mano no amiga toma de su sopa sin preguntar, mirar o ni tan siquiera pedir permiso. La joven no sabe bien qué decir o si decir, no está segura de si debe o no protestar y aguanta la impertinencia interpretando que quizá se trate de una costumbre local, así desde el primer plato hasta el postre. Entonces, esa misma mano intrusa vuelve a trasvasar hasta su plato un par de dulces caseros.

El volcán respira aliviado. El reto ha sido superado. A la mañana siguiente y de un soplido, despeja la bruma compacta que había cubierto durante días la laguna para ofrecerle a la cineasta, las mejores vistas.

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Pescando significados

Paseando por la playa sola, se encontró un colmillo de elefante a ras de la orilla. Al principio pasó sin hacerle demasiado caso, de hecho seguramente lo vio sin mirarlo, lo miró sin realmente verlo o quizá no quiso ser consciente de que estaba allí de verdad pero como si alguien tirara de ella, detuvo el paso y echó marcha atrás. Y sí, lo era, claro que lo era, no cabía la menor duda. Aunque había pasado ya mucho tiempo desde la última vez que una emoción semejante le erizara la parte de atrás de las rodillas, el tener de nuevo uno tan cerca como para rozarlo con los pies, le trasladaba automáticamente hasta el principio de todo, de todo lo que merecía la pena ser recordado. Seguramente había llegado hasta allí arrastrado por las olas, como muchos otros objetos valiosos y perfectamente inútiles que deposita la marea. Se quedó mirándolo: era hermoso, el color oscuro pintado por el salitre le daba un aire majestuoso, un toque de distinción. Tenía incrustaciones de kril, Read more

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Miradas

IMG_1217 - copia El actor de cine famoso, -famoso para creer que algunas miradas desconocidas crean reconocerle, pero no lo suficiente como para pensar que cualquiera le admire y desee-, entra en la cafetería acompañado. Se sienta junto a la ventana y pide un batido de fresa. Solo hay un par de mesas ocupadas y mientras su acompañante le cuenta una historia sobre presupuestos y localizaciones que no acaba de interesarle del todo, el actor deja que el gusto por observar que tanto tiempo lleva practicando, guie su atención. Y su atención va a posarse sobre una mujer delgada que agota su café y se come las páginas finales de un libro. Read more

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Botón de bata

El hombre abre la puerta y antes de que pueda decir nada, recibe IMG_0729 - copiaun tiro en el pecho. Cuando recobra la vista tras haber cerrado automáticamente los ojos, se da cuenta de que sigue vivo y todavía más, que no parece que vaya a morir pronto. Salvando el hecho de que tiene un agujero inesperado en su cuerpo, una bala en alguna parte de sus órganos internos y un susto considerable, se encuentra bastante bien. Ni dolor, ni mareo, Read more

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Risas y aplausos

La niña a la que le encanta leer, nació en un circo. Su padre es el hombre más alto del mundo y se pasea en zancos por la ciudad para asustar a las palomas. Su madre es mujer-bala, mujer-barbuda y mujer-contorsionista, y ha usado tanta purpurina en los ojos que cuando parpadea a diez metros de ti, te deslumbra. Su hermana es equilibrista, trapecista y payasa, todo a la vez o cada cosa por separado, según si es día par o impar. Y su hermano traga sables, fuego e interjecciones de admiración y miedo que el público lanza desde el graderío. Read more

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Escenas locas veraniegas para gato y búho

Obra de arte en piedra de Leticia Amat

Obra de arte en piedra de Leticia Amat

El gato maúlla historias con raspa y el búho observa en silencio. No funciona la traducción simultánea.

¿Y desde cuándo me has dicho que conoces este árbol?

El búho ulula canciones a la luz de la luna y el gato sonríe por dentro. Todas le suenan igual.

¿Podemos dejar de posar por unos minutos? Se nos empiezan a entumecer las patas.

El gato twitea Read more

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Las mejores de la temporada

Al anciano que bebe un vaso de vino cada tarde y antes de la partida, nunca nadie le vio con los zapatos sucios. Esa fue siempre su obsesión. Podría no contar con dinero para una comida suculenta y verse obligado a repetir en el comedor universitario, un día tras otro, huevos fritos a pares sin rechistar; podría tener que usar periódicos debajo de la camisa para no coger frío por las noches; podría no quedarle más remedio que arreglar cuantas veces fueran necesarias su viajada maleta de madera. Pero los zapatos, brillantes, siempre, como recién estrenados, incluso después de una carrerita huyendo de las fuerzas de la ley, con capa y guitarra en mano.

Por eso ahora, cuando ya cumplió noventa y se ayuda de un bastón para caminar con más soltura entre las calles irregulares del pueblo, conserva como afición bajar todos los sábados al mercadillo, a ver si pesca algún buen par de zapatos. Sus hijas se empeñan en comprárselos de suelas baratas y aburridas para pies todavía más aburridos, Read more

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Caída libre

Niña tobogán - copia - copia El hombre con la camiseta a rayas cae sin pausa, en medio de la oscuridad y siempre hacia abajo. Cae precipitadamente dentro de su coche, porque alguien ha robado del garaje el montacargas en el que tenía que haber bajado hasta su plaza de aparcamiento. A ese alguien, seguramente, le hacía falta para algún asunto personal pero, la verdad es que podía haber dejado una nota de aviso. Así que el hombre cae y aunque el sótano tiene solamente tres plantas, lleva ya demasiado tiempo cayendo, mucho más del que hubiera sido necesario para llegar hasta el suelo. Read more

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