Con F, de Felicidad

La primera vez que oí hablar de este proyecto, quise saber más. Ahora que sé más, los efectos que esa información ha causado en mí, me resultan ambivalentes. Por un lado, me alegro enormemente de haber podido acceder a lo que “La educación prohibida” cuenta; por otro, no dejo de pensar en que ya no hay vuelta atrás, pues el saber te plantea el reto de hacer algo con aquello que has conocido.

Este proyecto, estrenado a nivel mundial por Eulam Producciones el 13 de agosto y que puede verse online, invita a compartir la cultura como la mejor manera de poder protegerla. Sus más de 700 colaboradores repartidos por diferentes países del mundo, cuentan sus experiencias como docentes desde la idea de que la educación es un elemento que respira, que está vivo y que encorsetarlo, encerrarlo, institucionalizarlo o etiquetarlo, no son sino maneras de impedir su pleno desarrollo.

No quiero contar lo que ya cuenta este documental, solamente quiero compartir los sentimientos que ha generado en mí el haberlo visto. No solo acabé llorando, al igual que le ocurre a Pablo Lipnizky en la película (del Colegio Mundo Montessori de Colombia) sino que no paro de pensar en que pese a ser yo misma fruto de una sociedad escolarizada, quizá esas otras maneras de pensar o aplicar la educación me hubieran permitido ser más feliz. Feliz, sí, esa palabra que tanto se usa y que tan vacía de significado puede llegar a estar por lo poco que se cree en ella.

“La educación prohibida” me ha convencido de que el cambio no solo es necesario sino que ya es una realidad. El pasado domingo, el programa Salvados de la Sexta estuvo dedicado a la defensa militar en España. Uno de los entrevistados fue el ex Ministro de Defensa Eduardo Serra quien, en todo momento, calificó de populista la idea de considerar el gasto en educación o sanidad prioritario, frente al gasto en defensa. De hecho, una de las frases que recuerdo es que para él, la defensa es a la sociedad lo que la medicina (o la educación) es al individuo. El sentimiento de miedo que en todo momento transmitía esta entrevista, es justo el mismo que los diferentes profesionales docentes comentan en el documental que hoy he traído hasta aquí. Miedo por parte del alumnado a no ser brillante, a recibir una etiqueta que arrastrar de por vida, a no aprender, a no encontrar su lugar en el mundo, a no atreverse a actuar además de estar, a hacer del aula un lugar de intercambio. Miedo entre el profesorado, a no saber qué hacer para cambiar y que las cosas no sigan como hasta ahora, a aprender tanto como enseñar, a aceptar que la educación es creación y recreación.

Mil dudas me asaltan y la palabra “fácil” no aparece. Pero me agarro a la ilusión que he visto y oído en las palabras y rostros de las personas que aparecen en “La educación prohibida”. Merece la pena.

 

Share

3 comments

  1. Javier dice:

    Qué interesante!!!! Conocía el documental pero nunca me animé a verlo. Ahora toca verlo!! Gracias guapa!

  2. Iris dice:

    ¡Buenas Virginia! No sabía que tenías un blog. Queda pendiente que visione este documental, por lo pronto te mando un abrazo y ánimos, muchos, todos. No equipararé la labor de l@s docentes con la de las madres y padres pero… quizá no anden tan alejados. Puede que yo conciba de un modo muy “hippie” pero todo aquel que trata con mi hijo le transmite sus valores, sus perspectivas, sus realidades. Qué no será la maestra o el maestro que ve a diario y que, a parte de ser un/a profesional, es un individuo con sus miserias y sus perfecciones.
    Besos a ti y a David!

  3. ana poveda dice:

    Comunidades de aprendizaje(Ramón Flecha), aprendizaje-servicio…¡quedáos con estos conceptos pues son las pinceladas que están pintando nuestro cercano entorno educativo.¡Y desde la pública!
    También podríais contactar con Lluna Sepulcre Vidal,una maestra de Barcelona que trabaja en un colegio público que YA está viviendo el cambio,con todas las satisfacciones y retos que ello suponen.
    Busquemos,busquemos,que encontraremos.
    Siguiente paso,¡dar el paso!
    ¿Por qué yo no?¿Por qué tú no?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *