Orgía de papel

(Chamarilería: Establecimiento donde se compran y se venden trastos viejos)

Él vendía al peso papel usado en la chamarilería del final de la calle. Cada mes se acercaba hasta allí con los restos de trabajos aprobados y apuntes perfectamente olvidables de los que ya se había examinado. Y las palabras viajaban entusiasmadas bajo su brazo, pensando que se iban de excursión a algún mágico lugar en el que podrían vivir otras vidas. Al llegar allí, la báscula esperaba pesar el siguiente fardo de papel para que el chamarilero pudiera calcular el importe a pagar, y depositaba sin miramientos las hojas junto con periódicos y revistas pasadas de fecha. Y entonces se producía el milagro: porque las fórmulas matemáticas le tiraban los tejos al último horóscopo hasta calcular el día exacto en el que Piscis hubiera encontrado trabajo; porque el vocabulario de francés se presentaba voluntario para traducir las recetas de cocina mezclando tortillas y omelettes; porque la tabla periódica buscaba la sección de pasatiempos para inventarse un nuevo idioma a base de onomatopeyas; porque el análisis de texto acaparaba todas las secciones para hacer desfilar a puntos y paréntesis hasta llenarlo todo de caritas sonrientes; porque las repetitivas partituras de música saltaban por las fotos de famosas mostrando descalzas su nueva mansión, para ponerle una banda sonora de fanfarria balcánica que las hiciera despeinarse.
Él vendía papel usado al peso en la chamarilería del final de la calle. Luego llegó internet; pero esa es otra historia.

Una pared en Cuenca (Ecuador). Julio 2014.

Una pared en Cuenca (Ecuador). Julio 2014.

Share

8 comments

  1. Terenci dice:

    Precioso texto :*

  2. Manuel Martín dice:

    Gran hallazgo el descubrimiento de tu blog

  3. Diego dice:

    Me ha gustado el relato. Pero la foto no tiene desperdicio, nunca mejor dicho. Desechar es escoger y eso es representativo de cada persona, de cada cultura, de cada mundo. Y en este en el que se pretende que vivamos se van a la basura grandes ideas, grandes recursos, grandes personas porque simplemente desajustan o son incómodas para el mecanismo arrasador del poder. Un fuerte abrazo.

    • Virginia Rodríguez Herrero dice:

      Gran verdad. La sociedad del usar y tirar nos ciega ante la evidencia de que la verdadera basura sigue debajo de las alfombras. Otro abrazo para ti.

  4. ANA POVEDA dice:

    Sesenta céntimos el quilo de cartón,me informaba el otro día un alumno cuyo padre vive de la venta al peso de chatarra y cartones…
    Disfruté.Gracias,amiga.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *