Ser visibles

Cornwall 2012 079

El pasado sábado 17 de noviembre, escuchando el programa “No es un día cualquiera” de RN1, Manuel Campo Vidal contó una historia de esas que, alguien a su vez, había recibido, leído o escuchado de otro:

Cierto día, al terminar su horario, el trabajador de una planta empacadora de carne en Noruega se acercó a uno de los refrigeradores en el último minuto. Quería inspeccionar algo, con tal mala suerte que se le cerró la puerta con el seguro y se quedó atrapado allí. Empezó a gritar pero los demás trabajadores ya se habían marchado. Aguantó desesperado durante cinco largas horas, convencido de que iba a morir sin remedio. Y, de repente, se abrió la puerta: era el guardia de seguridad. Entró, le sacó con vida y, afortunadamente, pudieron recuperarle. – ¿Cómo se le ocurrió a usted abrir esa puerta, si eso no es parte de su rutina de trabajo? -, le preguntaron al guardia. Él explicó: – mire, llevo trabajando en esta empresa 35 años, cientos de trabajadores entran cada día a la planta pero el único que me saluda por la mañana, es ese señor, y es el único que se despide de mí por las tardes; el resto me trata como si fuera invisible. Hoy me dijo “hola” a la entrada pero nunca escuché “hasta mañana”. Sabiendo que no se había despedido de mí, pensé que debía estar en algún lugar del edificio y lo busqué -.

Recuerdo ahora las palabras de un hombre que vivió 15 años en la calle, Miquel Fuster, quien logró sobrevivir también a una dura situación y, de igual forma, acabó contándolo. Los dibujos y viñetas con las que Fuster se gana la vida, son la voz con la que muestra el recuerdo de muchos años siendo invisible. Hombres y mujeres que acaban mimetizándose muchas veces con las aceras, esquinas y bancos desde los que miran al mundo, como una parte más de un mobiliario urbano que nos pasa totalmente desapercibido y al que negamos una identidad. Porque ver pero no mirar, igual que oír sin escuchar, atrofia nuestros sentidos, nos deja ciegos y sordos ante una realidad que grita en silencio por ser reconocida.

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6 comments

  1. Jorge dice:

    Me gusta la foto ¿Looe? Je, je

  2. Mª Jesús dice:

    Ya había leído esta historia, pero ¡me parece tan buena! que gracias por recordarla.

  3. […] "CRITEO-300×250", 300, 250); 1 meneos   Ser educado te puede salvar la vida gazpachoeninvierno.com/ser-visibles/  por fuenteamarga hace […]

  4. David dice:

    Me parece que un saludo y una sonrisa consiguen mucho más que un gruñido…
    Mi experiencia personal me dice que hay que seguir el consejo de la historia.

    Muy buena la entrada.

    Saludos para todos y todas.

  5. Paco dice:

    La verdad me ha conmovido la historia…un poco porque me vi reflejado…trabajo como vigilante de seguridad y muchas veces me siento invisible…¿pero adivinad quien siempre nos saludan?…¡los niños!…aún no se les ha atrofiado la mirada…pero tiempo al tiempo…con lo bien que iba al final la he fastidiado…me ha encantando la entrada chica de otra época…

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