Tropezones 4

SALTAMONTES
El saltamontes terroso que descansa encima de una hoja clorofila, es localizado por el humano e invitado a subirse sobre el brazo peludo para ser fotografiado a través de la pantalla tranparente. Una mano, también peluda, lo inmortalizará sobre el lienzo blanco y lo vestirá con tonos verdes, azules, marrones y amarillos, le dará una mirada entre sorpresa y misterio y lo colgará en su red social, para compartirlo con el mundo. El pintor -que esa noche cenará hervido mientras imagina su próximo cuadro-, no es consciente de ello pero cada vez que piensa en colores, alguien, en alguna parte, tiene un orgasmo.

LA BOTELLA
El guionista que observa sentado bajo la sombrilla, busca inspiración para su nueva película. Cree que puede encontrarla entre el desfile de personajes que pasean diariamente por la playa. Tiene sus ojos puestos en ese hombre maduro con bañador fosforito y cadena de oro que aprieta una pelota de goma en su mano derecha mientras regala una extraña imagen de sheriff de vacaciones. Le sigue con la mirada todos los días, se fija en el ritmo de su caminar, se esfuerza en imaginar su nombre, su pasado, sus preocupaciones y rutinas. Tanto se obsesiona con él que ese día el guionista no se dará su baño diario y, por ese motivo, nunca se encontrará la botella con los mensajes que una familia rusa arrojó la noche de antes desde una barca, ebrios de sol y jugando a lanzar deseos al mar. Y por esa razón, los mensajes serán, tan solo, alimento para peces.

Lo tengo-, afirmará el guionista semanas más tarde al depositar su copa de vino junto a las raspas de las sardinas.

P
El hombre que es músico, pero que es maestro, pero que es pastelero, pero que es carpintero, pero que se siente cuidador, está cansado. Pasa la noche esperando un desenlace que parece jugar a los dados y mientras espera, crea en su mente una nueva melodía, construye sobre el aire una forma distinta de motivar a quien busca aprender, piensa en ese sabor que le estimula hasta creer que vuela lejos de allí, y clava con rabia en la madera todos los insultos que nunca debió recibir.

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7 comments

  1. Víctor dice:

    Viva P… el texto y el protagonista! Maenamorao!

  2. Terenci dice:

    Muy evocadores, como siempre 😀

  3. Antonio dice:

    La realidad es una fuente inagotable de historias. P es un encanto de hombre, cualquiera se enamoraría de él. Yo ya no se si pensar en colores, me vienen a la cabeza rostros desencajados de placer y lujuria 😉

  4. CarolDv dice:

    ummm….colores 🙂

  5. Paco dice:

    Día a día te vas superando… tus cuentos van adquiriendo tu propio y genuino ritmo y este me hace vibrar…estoy de acuerdo en que P es un encanto igual que lo era el pescadero y es maravilloso que trasmitas eso en un espacio tan breve…ya que todos los “tropezones” en la vida fueran así…

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