MARY
Dio por finalizada su criatura, su monstruosa criatura. La última palabra escrita dejó una gruesa gota de tinta que traspasó el papel. Ella lloraba, emocionada por la historia gestada y parida. O es posible que, simplemente, la ceniza con la que el volcán Tambora trataba de hablarle a miles de kilómetros, le entrara en los ojos.
FRANKENSTEIN
Las niñas que ven Frankenstein en el cine, saben que los monstruos existen. Y quieren jugar con él. ¿Quién soy yo?, se pregunta desde el otro lado de la pantalla. Ellas le dan la mano y se lo llevan hacia las colmenas. Saben que las abejas no le harán ningún daño y confían en que, gracias a él, podrán encontrar en medio del enjambrado caos sonoro, ese dulce orden geométrico que tanto necesitan. ¿Quién soy yo?, les vuelve a preguntar…
VICTOR
El científico huyó: sin maleta y sin responsabilidad. Y al cerrar la puerta del laboratorio, se olvidó el apellido dentro.
PROMETEO
Prometeo apagó el fuego y encendió el ordenador. Se buscó en Wikipedia y editó el contenido: ya nada volvería a ser igual sin Stephen.
(Microrrelatos nacidos al calor del 200 aniversario de la publicación de la novela Frankenstein, de Mary Shelley)
Estas son historias que reconcilian con la mejor literatura, aquella que inspira otras historias, un circulo, una espiral infinita, que nunca puede acabar. Gracias Virginia.
Parir como Mary es una gesta que no debiera dejar indiferente a nadie… No sé si las lágrimas de las cenizas del Tambora o de la emoción … siempre dulces y bien-llegadas.
Gracias Frank, (si me permite la familiaridad) por inspirar a tanta dama de la literatura.
Me encantó el del apellido!
Gracias por compartir estas joyitas con nosotros :* :* :*
Yo no sabía que una escritora creó a FRANKENSTEIN.Mary Shelley, Mary Shelley,Mary Shelley…